«INCENDIAR LA UNAM»; SU RENCOR Y ESTRATEGIA DE AMLO PARA CONTROLAR A UNIVERSITARIOS

  • López Obrador tardó 14 años en cursar su licenciatura en al UNAM y tiene resentimiento por el maltrato de que fue objeto.

CDMX.- Los adversarios “neoliberales” del Presidente Andrés Manuel López Obrador afirman que sus recientes ataques a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) son resultado de su resentimiento contra su “alma mater” por el maltrato de que fue objeto.

López Obrador tardó 14 años en cursar su licenciatura en Ciencias Políticas y tuvo un total de 25 materias aprobadas y 7 reprobadas. De los 39 exámenes que presentó, 16 fueron extraordinarios, para alcanzar un promedio -bajo- de 7.72, un número que no es para presumir.

Pero, en realidad, lo que estiman es que el Primer Mandatario no debe tener resentimiento, al contrario, lo menos que puede ofrecer es agradecimiento a la Máxima Casa de Estudios.

Y siendo sinceros, sólo en la UNAM podría haber tenido el mejor “propedeútico” para ingresar a la política nacional.

Con casi tres lustros de lidiar con “porros”, controlar y manipular grupos estudiantiles, la Institución le permitió graduarse para llegar a las “big leaguers” de la política nacional.

Si hubiera sido estudiante del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Ibero, o el ITAM, tan sólo con un semestre que no alcanzara el promedio mínimo, lo habrían expulsado.

TRAS LOS ATAQUES HAY UNA GRAN ESTRATEGIA POLÍTICA

En política nada es casual. Quien piense que el Presidente López Obrador sólo descarga sus resentimientos de estudiante con sus declaraciones contra la UNAM, no acaba de conocer la audacia y el propósito del gran estratega político. Preparar, desde ahora, el andamiaje político y un ambiente propicio para preservar el poder y -a cualquier costo- ganar la elección presidencial de 2024 para la continuidad de su proyecto político.

¿Será que AMLO prepara una estrategia perversa e inmoral con fines políticos..? ¿Acaso quiere provocar, incitar, crear un conflicto que pueda incendiar a la UNAM, a otras instituciones de educación superior y al país? Todo indicaría que sí. Basta revisar el reto que lanzó al final: “Dicen ‘nos ofende el Presidente, vamos a marchar’. Yo digo ‘ojalá lo hagan, que hagan algo, porque se ‘aburguesaron’”.

Antes arremetió contra la UNAM, acusándola de haberse “derechizado durante todo el proyecto neoliberal. Se llenaron las facultades de ciencias sociales de conservadores”. Además, “que ya no le daban importancia al Derecho Constitucional, agrario, laboral”.

La respuesta a su provocación no se hizo esperar. Una imagen que circula por las redes sociales muestra el escudo de la UNAM con su logo: “Por mi raza hablará el espíritu” y la exclamación: “Juntos venceremos”, junto a tres demandas: “respeto a la autonomía, disculpa pública y aumento de presupuesto”.

Dicho paro sería de 48 horas, programado para el 4 y 5 de noviembre de 2021, después de Día de Muertos.

La comunidad universitaria estaría a punto de caer en la trampa, al convocar a un “paro”, de eso pide su limosna la 4T. La respuesta debería darse mediante un debate serio, con declaraciones enérgicas, sustentadas y fuertes de los más distinguidos universitarios.

Ninguno de los ex rectores quiere abordar este “galimatías” con valentía y así frenar el conflicto que se está fraguando desde Palacio Nacional. El único rector que colabora con el gobierno de la 4T, Juan Ramón de la Fuente, embajador en la ONU, debería renunciar en protesta por las declaraciones de su jefe, hacerlo por dignidad, pero sus razones tendrá para no dar un paso al costado.

El rector Enrique Graue dio una respuesta muy ortodoxa y hasta light. Los otros distinguidos ex rectores fueron timoratos en sus respuestas. Ni Graue, ni Narro, ni Sarukhán, ni Barnés, han querido desenmascarar los propósitos políticos de los ataques a la Máxima Casa de Estudios.

POR EL CONTROL DE LA UNAM

El periodista Salvador García Soto publicó hace unos días: “AMLO quiere control y reforma para la UNAM”. Allí -agregó- hay que ver los fragmentos del beligerante manifiesto del subsecretario de Educación Superior de la SEP, Luciano Concheiro Borquez.

El artífice del nuevo proyecto de educación superior del país -cuñado de Pablo Gómez- presume entre sus méritos curriculares ser sobreviviente de la masacre del 2 de octubre de 1968.

Participó en las tomas de tierra y luchas agrarias de los años 70. Miembro del Partido Comunista Mexicano (PCM) desde 1967, de los partidos Socialista Unificado de México (PSUM) y Mexicano Socialista (PMS).

Fue miembro de Morena desde sus inicios y presidente de su Comisión Nacional de Elecciones en 2015, además de participar en el Proyecto Alternativo de Nación.

La UNAM ha tenido luchas estudiantiles que han devenido en paros y huelgas. Las más recientes, de 1987, por reformas “Carpizo” y en 1999-2000 estaba próxima la elección presidencial de 2000 cuando estalló el conflicto. En este último movimiento fueron protagonistas destacados “El Mosh”, Carlos Imaz (en esa época esposo de Claudia Sheinbaum), Imanol Ordorika, Fernando Belaunzarán, entre otros, vinculados a los partidos de izquierda.

En 2018 la UNAM realizó paros “simbólicos” de labores; algunas personas encapuchadas tomaron las instalaciones contra el acoso y la violencia machista.

En 2019 se encendieron los “focos rojos”. La crisis se agudizó por las denuncias de un grupo de estudiantes mujeres por acoso y abuso sexual por parte de alumnos y profesores. Esa fue la primera razón por la que iniciaron paros en las preparatorias y en los CCH que se trasladaron a escuelas superiores y facultades.

Un detalle a resaltar es que ese conflicto “coincidió” y se dio a unas semanas después de la reelección del rector Enrique Graue, ocurrida en agosto de 2019.

En esa ocasión las autoridades universitarias no pudieron establecer un diálogo con representantes de la comunidad estudiantil. En esos días, el prestigiado periodista Raymundo Riva Palacio publicó: “No hay líderes que se hayan acreditado como representantes de la lucha, como había sucedido en el pasado. En el paro de hace poco más de 20 años lo fue el Consejo General de Huelga, o años antes, durante la rectoría de Jorge Carpizo, fue el Consejo Estudiantil Universitario (CEU), al cual pertenecieron varios miembros del entorno más cercano al Presidente López Obrador, como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, o Martí Batres”.

Agregó Riva Palacio: “Hay individuos que están en el universo del conflicto. Dentro de la Facultad de Filosofía y Letras existe comunicación entre el colectivo de mujeres con Alejandro Echavarría, que adquirió notoriedad hace 20 años como ‘El Mosh’, uno de los líderes que ocasionó la huelga más larga en la historia de la UNAM -10 meses-, y en la actualidad está registrado como maestro en Michoacán, afiliado a la Coordinadora Magisterial.

“‘El Mosh’ se reunió varias veces con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, sin que se haya informado de ello a las autoridades responsables de la educación superior. No se conocen los detalles de esas pláticas, celebradas en las oficinas de Durazo”.

Nadie duda de la pluralidad ideológica que se vive en la UNAM. ¿Acaso quiere AMLO y la 4T, a través de sus representantes más radicales como Luciano Concheiro, revivir viejos debates que se dieron en la universidad desde principios del siglo XX, como lo fue la conquista de la ‘Autonomía’ universitaria en 1929 y la ‘socialización’ que defendió Vicente Lombardo?, una ideologización que no procedió, pues lo que se consolidó fue la libertad y pluralidad académica.

La ‘Autonomía’, que fue extendida a todas las instituciones de educación superior, en las reformas del Artículo Tercero Constitucional de 1982 y que, por cierto, a principios de este gobierno ya se había suprimido en el texto de un primer proyecto de la Ley de Educación Superior.

Son muchos y muy complejos los problemas que viven las universidades públicas de todo el país para distraerse en debates superados, como la “socialización” y la “autonomía”.

IMPACTO

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