EL FRACASO DE LA POLÍTICA DE GOBERNACIÓN DEL ESTADO DE OAXACA

  • En el estado hay protestas y bloqueos hasta los fines de semana, incluyendo el domingo.

OAXACA.- No ha cumplido un año en el cargo, pero ya la ingobernabilidad es una pesada losa para Francisco García López, que de un momento a otro puede ser reemplazado.

Además de anunciar la reducción de personal de confianza, incluyendo mandos medios, esta semana el gobernador Alejandro Murat Hinojosa hará cambios en su gabinete, para cerrar su sexenio, entre las que se evalúa la Secretaría General de Gobierno.

Francisco García López es originario de Juchitán de Zaragoza y tomó posesión del cargo el 19 de octubre del año pasado, tras reemplazar a Héctor Anuar Mafud, que a su vez sustituyó a Alejandro Avilés.

La mayor parte de la carrera de García López ha sido de la mano de Ulises Ruiz Ortiz, a quien aún le debe lealtad, y de Alejandro Avilés, su mentor ahora, a quien reporta primero, incluso antes que al titular del Poder Ejecutivo.

Es Ingeniero Industrial de profesión y ha fungido como secretario particular del gobernador; antes fue secretario de Vialidad y Transporte, además de haber sido diputado en la 61 Legislatura del Congreso del Estado de Oaxaca.

Entre otros cargos, ha sido coordinador general de Unidades Móviles, subsecretario de Desarrollo Municipal, coordinador de asesores de la Segego, director general del Instituto de la Juventud Oaxaqueña, delegado de la Coordinación General del Comité Estatal de Planeación para el Desarrollo de Oaxaca (Coplade), entre otros cargos públicos.

Es decir, no tiene una trayectoria relevante en la que previamente se haya fogueado con el trato y tacto de las organizaciones sociales. Y a 11 meses y días, tampoco tiene los hilos y enlaces directos con quienes día con día ponen a Oaxaca de cabeza.

MÚLTIPLES PROTESTAS

Como no había sucedido en la época de Mafud Mafud –quien personalmente tomaba el teléfono para entablar comunicación de inmediato con los quejosos, conocer los motivos y ofrecer alternativas de solución–, hay protestas y bloqueos hasta los fines de semana, incluyendo el domingo.

Así sucedió apenas el fin de semana con el cierre de la vía Panamericana, hacia Chiapas, en jurisdicción de Santo Domingo Zanatepec, por parte de un grupo de 10 transportistas.

Es cierto que no está en manos de la Secretaría General de Gobierno ni mucho menos de su titular la solución a todos los problemas. También, muchas de las manifestaciones son de orden municipal y poco hacen las autoridades locales para atenderlos.

Pero la Segego es la institución responsable de la gobernabilidad, de la política interna y, por lo tanto, tiene mucha responsabilidad para mantener el orden y la paz social, dialogando e intercediendo con todos los actores políticos y sociales.

García López va poco a la oficina –contrario también a lo que hacía su antecesor, Mafud Mafud—y se la pasa más en cafés y restaurantes para “negociar” y “arreglar” los problemas de Oaxaca, incluyendo los del Poder Legislativo, con componendas a base de dinero y en contubernio con Alejandro Avilés y Jorge Toledo Luis, quienes venden al gobernador la idea de que son los mejores negociadores.

Son muchos los ejemplos de la grave ingobernabilidad que padece Oaxaca y uno de tantos es el reciente conflicto en San Esteban Atatlahuaca, donde dos grupos se acusan de ataques y atentados, donde hubo incendio de viviendas y donde tres días después, la Segego pudo intervenir y llegar a ese pueblo mixteco.

Por casi una semana, el edil de Santiago Jocotepec, en la Cuenca, fue literalmente secuestrado por pobladores y nada hizo la dependencia que preside aún García López. Tuvo que venir, el pasado viernes, la hermana del presidente municipal a la capital y denunciar ante medios de comunicación la omisión de las autoridades, para instalar una mesa de diálogo y llegar a acuerdos.

Durante dos días, vecinos de Jalapa del Marqués cerraron la carretera al Istmo, para exigir justicia por una persona fallecida en un accidente que protagonizó la diputada Yarith Tannos… que es protegida de García López.

Son demasiados problemas los que tiene el estado y otro de los tantos ejemplos es el de personal de salud, que lleva más de un mes en protesta y durante dos días cerró la vía federal a la Costa, a la altura del crucero al aeropuerto internacional.

El caso del STEUABJO, que lleva dos semanas protestando y cuyo dirigente alega que la Segego les prometió un bono que suma por dos años 12 millones de pesos; el bloqueo de la avenida Universidad es prácticamente cotidiano.

O ahí están los Triquis de Tierra Blanca Copala, uno de los más sonados fracasos, que se vendió con bombo y platillos su retorno a su tierra.

San Vicente Coatlán, que es encargo presidencial resolver, lleva también sólo mesas y mesas de diálogo sin solución con sus vecinos de Sola de Vega.

O acaso la protesta de comunidades de San Melchor Betaza, que han bloqueado vialidad en la Sierra Norte; en el colmo, el Istmo, la región de la que es originario Francisco García López, padece cotidianamente protestas.

Y por si fuera poco, este lunes, al menos cuatro sindicatos de bachilleratos inician paro de labores y bloqueos; el CIPO de nueva cuenta con sus movilizaciones, al igual que el FPR… y no hay quien los atienda, canalice y solucione. Y en el remate: con antelación ya se anuncian nuevas movilizaciones, y nadie previen.

La política interna está muerta; el titular de la Segego está más interesado en su futuro político de la mano de Avilés, que en solucionar problemas al gobernador Alejandro Murat.

ISMAEL GARCÍA / ZONA ROJA

error: Content is protected !!