LA VIOLENCIA EN LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Nadie sabe a dónde se dirige la Cuarta Transformación; quizá ni ella misma lo sepa. Parece conducirse a golpes de piñata.

Pero si un proyecto político se mide por sus niveles de paz, la 4T es tan inoperante como los gobiernos que la precedieron.

No importa si la heredó de ellos, no importa, como López Obrador lo supone.

Lo que importa y es real es que la 4T no sólo heredó el horror, sino que también lo ha seguido acrecentando.

Pese al despliegue de la Guardia Nacional, la violencia, lejos de disminuir, ha aumentado, sumando a la ya enorme deuda del Estado un número cada vez mayor de víctimas.

Esta es la realidad que ni el país ni la 4T, que prometió detenerla, estamos enfrentando con la indignación, la prioridad y la humanidad que el horror exige.

En medio de los palos de ciego que la 4T propina cada mañana a un país que redujo a una piñata, la violencia avanza implacable, atroz, brutal, anunciando que, de seguir así, la 4T fracasará como fracasaron los gobiernos que le dieron el triunfo.

Author: Staff